ZE PEKEÑO “Buh!” Cdr

•Febrero 3, 2010 • Dejar un comentario

ZE PEKEÑO “Buh!” Cdr


REF: 008ART

GRUP: Zé Pekeño
TÍTOL: Buh!
ANY: 2010
SUPORT: CDr
ESTIL: Harsh noise

CANÇONS:
01 H2O X 0 = 0
02 Uranium 238
03 G.A.L.
04 Wellcome CO2
05 Unceiling
06 AIDS
07 H1N1
08 EEUU

Thirs new Ze pekeño’s work which is his most extreme creation. In this new edition makes a step forward, both in its musical hardening, developing new sounds and more extreme than in his earlier work and in their search with the fear of humans as source of inspiration for his work.

http://a-pesada.blogspot.com/2010/01/ze-pekeno-buh-cdr.html

CON TODOS LOS NOMBRES DENTRO DE UN BESO

•Enero 15, 2010 • 2 comentarios

GENTE DE TEATRO , comunica que dentro del ciclo de recitales poético “A GOLPES DE VOZ”, que realiza en los locales de VEÏNS EN DEFENSA DE LA BARCELONA VELLA C/ Sèquia 5-7 bajos. 08003 BARCELONA.

MARIAN RAMÉNTOL y CESC FORTUNY presentan el 5 de FEBRERO a las 21 hrs el espectáculo poético musical CON TODOS LOS NOMBRES DENTRO DE UN BESO. Poemario basado en la obra de Luis Rosales.

En la foto, de izquierda a derecha: Cesc Fortuny i Fabré, Ángel Guinda, Marian Ramèntol.

Cesc Fortuny i Fabré y Marian Ramèntol, actuando en el Arhostal de Barcelona.

5 DE FEBRERO

CALLE SÈQUIA 5-7. BARCELONA

A LAS 21 HORAS

Ágora, Papeles de Arte Gramático. nº 17. Enero 2010. (versión digital)

•Enero 8, 2010 • 4 comentarios

Recientemente, ha sido publicado el número 17 de la revista  Agora, Papeles de Arte Gramático, en su versión digital. Donde Marian Raméntol Serratosa presenta un artículo sobre mi poesía y mi trabajo literário en general.

Muchas grácias Marian por dedicarme tu tiempo y tu trabajo, y muchas grácias a la revista Ágora, Papeles de Arte Gramático por su labor y por la oportunidad.

Podeis descargar la revista aquí.

Cesc Fortuny i Fabré

LAS VIEJAS BRUJAS SE APIADAN DE LOS NIÑOS Y DE LOS VERDUGOS, PROFANANDO SU CARNE

•Diciembre 10, 2009 • 6 comentarios

He probado la máscara llena de apatía desflorando mi roce
y mi excremento,
reconciliado al tocar su ano divino, cordón umbilical
que nos ata a lo evacuado, como el pene que duerme sobre el vidrio
buscando introducirse, aplastándome contra mi castidad,
allí donde el eterno granizo golpea los ojos del mundo.

No hay medida para las exaltaciones en este hueco ronco,
cuando
llueven todos los caballos sobre los hijos del clan,
antes de que se arranquen las piernas a dentelladas y dejen
un rostro de angustia retorcida en la masa, que espera
en el comedor a que la omnisciencia traiga el segundo plato.
No debemos contrariar la nueva fe, sin buscarla a través
de la locura, ya que Dios no es un lugar de ensueño
y la juventud se consume cuando se es joven.

Las viejas brujas se apiadan de los niños y de los verdugos,
como ratones en peceras esperando ser manjar para serpiente,
allí donde las ratas mordisquean el corazón, y mi ano es la noche,
y la noche es Dios o el aire que borrará tus años.
El ansia de ser usado me corroe, obligado a avanzar
solo en el abismo, cuando la mudez de Dios taladra
este desierto, profanando la materia.

Sigo vigilando a los guijarros, hasta que el estruendo de la luz
les borre sus redondeces, y la imposibilidad de morar
dos experiencias me empuje, como un mordisco en la tierra.
Siento retorcerse el anhelo, de seguir cubriendo
la mesa con excrementos, hasta que no quede ninguna telaraña
o ya no pueda vender antenas de cucaracha a 3 euros el kilo.

Creí que brotaba en un horrible sueño fantasmal,
incorrupto como la melodía del sol, pero sólo he iniciado mi regreso,
como la flor que crece en la carne cuando esta no se mancilla
con el formol, y el flujo de los hombres surge y rezuma
cuando arden los pies de las sombras.
Aunque resulto bastante convincente, soy mejor espectro
que persona, atroz como respirar madera
o comprender que hay una culpa para cada castigo.

Seguimos sin privarnos del placer de torturar a los más débiles.


Cesc Fortuny i Fabré

SIEMPRE HE DESEADO UN CUCHILLO AFILADO PARA RESPIRAR LA NOCHE

•Diciembre 4, 2009 • 4 comentarios

En el otoño calcinado, los pastores de roca
caen sobre la infinitud de los hombres, diluidos
en el espinazo azul de los caballos, drogando el oxígeno,
violados por los magos de la patria, con el semen que vive
bajo tierra o con la música derretida sobre la carne.
Somos fragmentación del tiempo, cinismo antiguo, la luz
que huele más despacio, nódulo efímero palpitante bajo la costra,
que se corta un trozo de cara mimando las humedades de la cama.

La bella aún durmiente no conseguirá salvarnos, pues la playa
envenenada en la orina, como carne embarrancada
respirando DDT, sodomiza a la locura, blanca ceniza de Marihuana.
Mis mariposas zozobradas albergan esqueletos de madera
escorados en la muerte,
quemando barcos para emponzoñar los sueños.

Cuando me levanto bajo el lodo, respiro el eclipse
de los líquidos del hombre, para andar sobre mi coma,
y reconocer la enfermedad que nos convierte en niños,
en personas inconclusas que se ríen como hienas.
Los mosquitos son felices devorando a nuestra gente,
como retoños arrojados a la noche, oscureciendo los días
lentamente, hasta alcanzar la madurez.

Todos los niños quieren un beso y un tiro en la nuca,
despojados como una lluvia sin máscara, para viajar
al centro del ano de Dios, oscuro como el futuro del hijo,
vacío como el presente del viejo, falso como el pasado
del hombre.
Se derriten los cuernos del diablo, ahora que los muertos
devoran al gusano y los bosques son cadáveres de astillas.

Siempre he deseado un cuchillo afilado para respirar la noche,
o el filo de una guadaña para separar el excremento
de la verdad perversa.
Mis sueños son rocas que aplastan mi tiniebla, son el cuero
que se desliza bajo la lluvia, mecidos en una soga
con la cabeza expectante, estupefactos por el arte de morir.

Todos los ojos miran tras los mismos barrotes,
quieren entrar en la habitación de la tranquilidad
y descubrir que los demonios son ángeles penitentes,
o que el terreno en esta bruma podrida,
se tambalea dando las gracias a la eternidad.

Nadie sabe lo que es un manicomio,
sobretodo los que estamos
encerrados en él.

Cesc Forftuny i Fabré

LA VERDAD ES UNA FORMA DE VIOLENCIA

•Diciembre 3, 2009 • 3 comentarios
A Leopoldo María Panero

Como un perturbado artefacto de sufrir
la mala muerte rezuma de las heridas
para inyectar cinco botellas de wodka en vena
a la memoria atroz.
Las ambulancias telépatas preparan el infierno,
antes de echar en el caldero de la demencia
todo lo que no se comprende.

Los sauces ahogan sus ramas en el lodo de la luna,
etéreos como el liquen en el flujo,
mientras los espíritus ansían chutarse a las luciérnagas
que ahogan sus gritos en un cuento de brujas.
La existencia es obra del miedo,
¡destruid a los niños!
¡destruirlos a todos!
destruid a esas bestias que nos suplantan,
antes de que se congele la noche y todo penda
de hilos invisibles,
o del sabor de las lágrimas de los muertos.

Qué bonito es sufrir muchísimo,
uno se olvida siempre de la última parte de la borrachera,
y niños mutantes de cabezas enormes
crecen en los reflejos furtivos zozobrando en los charcos.
La esquizofrenia es dulce como el almizcle o la muerte,
como el horror implícito en el nacimiento o la hiena.

Los locos no tienen amigos, son perros de caza
contra conejos y liebres.
Los fantasmas huyen al oír su nombre, intentan
pudrirse sin desvanecerse, para figurar
en la última página de la guía de los psiquiátricos.

El infierno es la única realidad de la existencia.


Cesc Fortuny i Fabré

LAS LUCIÉRNAGAS DE ARENA MENSTRUAN LA ABSENTA

•Diciembre 2, 2009 • 4 comentarios

El día que desconectamos la luz

gobernados por la miseria del alma

y muriendo en ella misma,

cuando sólo la tierra permanecía y los ojos recorrían

besos amputados,

el ave funesta ofreció la sangre blanda

entregada a la lluvia del buitre.

Oigo la masa cobarde que cierra su jaula masturbada

jadeo su flacidez y su noche bajo las carnes

ceguera del niño que dibuja la agrura,

grito hermético que brota de su frente,

hogar de pájaros lentos y sombras duras.

Las luciérnagas de arena menstruan la Absenta

plateada por la luna, y recorren pieles de tiniebla

como la sangre del cienpiés.

Chapotean con el rostro de la nada su cuerpo de lodo

como bestias de semen que escondía el azufre,

o la estirpe convocada que escapa por el pene sin rostro.

Oxígeno, sudario de la madre que bullendo patas y antenas

palpitan donde un centenar de niñas abundantes

regresan sobre antiguas dunas de miel y amnesia.

Los cuervos que progresan en el edén escondiendo los huesos

alimentan la llama escupida sobre campos plomizos.

Murciélagos translúcidos que pueden vivir siglos

babean los frutos brillantes de la penumbra,

sobre las nalgas de la tierra.

El cuero se extiende con palpitar exacto,

por paredes de lentos maullidos

y las muñecas de los perros, llueven y anidan

entre algodones como la carne que en el jardín

se amontona con el cemento.

Cesc Fortuny i Fabré

LA PIEL DE LOS ESCOMBROS VIAJA EN SUEÑOS

•Diciembre 1, 2009 • 3 comentarios

Los gatos han venido a ver nuestro interior,

arañando la cara oculta,

corriendo por áridos desiertos de vísceras

llorando la ceniza de todos nuestros agujeros.

Hoy hemos muerto con una pequeña asfixia,

con la luz roja que brota de la materia,

de la materia quebradiza como un océano de estrellas.

La piel de los escombros viaja en sueños

a la ciudad de plata, escondida en el pelo muerto

donde mi voz cumple condena en el calmado paseo

de la mente.

Entre lenguas amasadas por las nubes

donde el lodo de las rocas, dibuja a sus hijas

entre arena y mierda en un basurero de canela dulce.

Los campos siniestros dan frutos vacíos que no conocen

el viento, allí pastan rebaños de ángeles y se mancillan

para siempre mientras la hemorragia de la niebla

llora en un mundo sin voces de niño.

El útero de la tierra duerme en el abismo,

sobre los retoños del sueño donde la alfombra de caparazones

degrada como arañazos en la bruma, las canciones derramadas

en la carnosidad del mundo.

Tu semen grabado con esta lluvia que nos angustia

espera la vía muerta en cada gota que salpica

la carne vacía.

Quiero mis despojos derramados por el buitre,

inquietos como el el abrigo del cuervo

donde el viejo petróleo bebe la sangre de la noche

como mustio reguero menstrual.

Cesc Fortuny i Fabré

Este poema fue recitado el 28 de agosto de 2009 en el VIII Festival Internacional de Poesía Moncayo, por Marian Raméntol Serratosa. Podeis ver el vídeo aquí.

UNA FORMA DE OSCURECER LA NIEVE

•Noviembre 30, 2009 • 3 comentarios

El tiempo sueña con ser semen en el salón dorado

donde el lenguaje de los huesos

clava los dientes en la carne del estanque.

El pájaro emigrante chapotea en la tarde

hasta alcanzar a las rojas flores,

que hieden a cadáver y adornan la mesa para la cena.

Huella en la playa, que hundes nuestra masa

en el lodo del glaciar, que ruedas en llamas

por la escuela de gatos negros y borras la marea

con la espalda de Cristo.

Qué triste danza la de las lenguas que avanzan

muertas por el valle de los corazones crudos.

Las flores grises doblemente soberbias

talan y arrastran todo el pantano

mitad memoria mitad vacío,

y tu mundo autodidacta de pequeños féretros,

me arranca las heces y los brazos.

Una forma de oscurecer la nieve o de arrastrar madera

hasta nuestro quirófano.

Cien ángeles recorriéndome las grietas de la piel

entumecidos como los quemados glaciares de la carne,

pendiendo en telaraña ennegrecida por el humo.

Son mis propias rocas, recuerdos con olor a gris

que la tierra pierde, bienvenida del alma a las horas

dolorosas de los chupadores de palabras que rozan

a los hombres vistiendo con piedras, polvo y cementerios.

El amargo tacto de los muertos, el idioma de las almas

fascinante como el inflamado mundo de los niños

bañados en sangre,

doliente como el deslizar del tiempo sobre negro pelo de gato.

Escuchando la vejiga del viento, y su canción de cuna

gritando a las montañas en la noche helada.

Te arrastran al mar como dedos de plástico enloquecidos

ante el espejo de inútiles mecanismos que terminará

cabalgando por crestas de hielo.

Relojes de arena se descuelgan de los látigos

y se enamoran de la marea, aún cuando esta

se disfraza en el contaminado nido de las fábricas.

Mudos ángeles necrófagos abandonan

el futuro del frío infinito.

Cesc Fortuny i Fabré

OÍDOS MUDOS

•Noviembre 27, 2009 • 5 comentarios

En el rincón de los amantes

que se deslizan sobre tornillos decapitados,

no hay aliento sin verdad,

es la morada extinta del mundo.

Húrgame dentro,

en el fondo de la muerte,

y átame al precipicio de tu sangre.

Los brazos son el tendel del tiempo,

su tropezón de vida íntima,

acomodados en el aire, vuelan como

la idea en mi cerebro.

En el corazón de mi espacio

soy una gota de semen,

el niño ilumina con tu daga en mi mano

los caminos de pasta donde se peina

el cadáver.

No más que una piedra que espera

un indomesticable averno,

los ríos laten como burbujas de masa viva.

La lluvia, la mandrágora y el semen,

amamantados con gran reserva,

se expanden sobre si mismos,

como manto esmeralda

de enorme musgo.

La madera libre emerge junto

a las alfombras secas de las

invisibles paredes de niebla,

que pernocta sobre un océano

de carne rota, erguidas

como enormes colas de agua.

Clonado mercurio

que se replica una y otra vez

y que se llueve en verde sobre

el fresco bloque de baba deslizante

que explota en opaca esperanza.

El ojo argentino crepita oscuro

en su mundo encerrado,

siente a sus hijos alados

devorar la muerte entre los ciervos.

Los niños hambrientos, tienen las manos negras.

Cesc Fortuny i Fabré