EL CAIRO. LA CIUDAD DE LOS PRODIGIOS I
Permitidme hacer un pequeño inciso en nuestra aventura por los Zocos del Infierno, y narrar un poco los acontecimientos acaecidos en una ciudad singularmente impresionante. El Cairo.Ahora duermes, duermes a salvo con tu sueño profundo. Sin pesadillas ya no hay nada. Nuestra mentira está vacía. Cuando respiro el humo de otro que fuma, me parece estar saboreando su alma, su sueño aislado y solitario. Pero nuestra mentira seguirá estando vacía con nuestro sacrificio. Aún así, la oscuridad se extiende y es tan profunda que nos envuelve. Nos hemos creado un mundo de imágenes, y con ellas creemos estar a salvo. Estos amaneceres me dan asco, acaramelados y melosos como mocos pegados a tu mano. Cientos de reliquias de metal correteando sin sentido, en una procesión llena de caos y de prisa. Aquí, “ciudad” es una palabra demasiado pequeña para tanto cemento. No puedes permanecer impasible, no se puede de ningún modo. Todas esas bestias de hierro corriendo en una estampida brutal y salvaje. Huyen. No hay ningún incendio, no parece haber motivo. Estos seres metálicos enloquecidos, corretean sin descanso, y en su interior familias envueltas en sus mortajas, grupos hambrientos montados en corceles andrajosos y oxidados. Dragones de pacotilla con sus San Jorges en las tripas. Un manicomio hecho ladrillos y humareda, ¿como puede haber tanta mierda? El estercolero gigante me ha tragado a mi también. Sumergidos, inmersos, ahogados en deshechos. Es una ciudad preciosa. Supongo que se puede apreciar la belleza del horror. Niños vestidos con costras que no paran de pedir, me ofrecen baratijas a precios desorbitados. Niños negociantes, niños liantes, pequeños hijos de puta pasando hambre. Ojos cristalinos y puros, los pequeños amos del desespero, los dueños de la sonrisa que se roba entre súplica y súplica. Me enamoro de la muchacha de ojos claros, una niñita de apenas nueve años. Enredada mata de pelo, vestido hecho de pura mugre, ¿que es eso? Sandalias de goma o lo que queda de ellas. En la habitación del hotel comprendo mientras tomo mis notas, desde mi suite de lujo en el infierno. Miro por la ventana nervioso, como si el mundo fuese a terminar y yo no quisiera perdérmelo. Un espectáculo. Ahora muevo las orejas, y luego mis bigotes. Soy un puto conejo cagado de miedo. Un negro edificio de veinte plantas se levanta frente a mí. No tardará en darse cuenta de que existo, sus dientes de ladrillo buscaran saciarse con mi carne tierna de conejo urbano, de conejo limpio e idiota, de conejo extranjero. Aquí soy yo el inmigrante. Imagino un ejército de gigantes negros que se yerguen amenazantes. Veinticinco plantas. No voy a tener valor para caminar por esta ciudad. Soy demasiado pequeño. Miro a mi hermana. Está cansada. Intenta, ya tumbada en la cama, perseguir sus propios sueños. Su cara muestra una inquieta mueca … su ceño fruncido … se agarra a la sábana. Creo que ella también es demasiado pequeña para esta ciudad. Soy ladronamente feliz y sin embargo tengo miedo. (continuará …)




Hola. Aquest text m’ha agradat especialment.
Continuo l’ascenció…