CALLEJONES DE CIUDADES CLANDESTINAS

hipo con
dri
a
ca
tabernáculo
anacoreta perturbado
extraña expiración
hechicera
en conejera infusa
algunos farisaicos
ocultarán
su desinteresado
crepúsculo
los legionarios montan sus mininos
aplacan las flamas
matan los propósitos
con cinco mil pesetas en el bolsillo
se agotarán aquéllos
que puedan orar
ya no siendo
ni el postrero acicate
galvánico
el orbe se marchita
en un nadie exánime
hayamos o no perdido la vista
todo parecerá un sueño
amilanada
a
mi
la
nada
derribada en las brácteas
pa
cientes
que encarroñarán
nuestros restos




Sempre és bo dedicar unes paraules (ben estranyes!) a la vida dels eremites. Salutacions des del meu castell!
Despiatats? No! Si volia dir que m’agrada! Petons i merci per comentar.