COMIENDO PELOS COMO HEREJÍA POÉTICA

nemesis:

Hacia principios de 2007, decidimos Marian Raméntol y yo en una extraña noche alucinatoria, que debíamos emprender un proyecto literario juntos. Un proyecto que debía estar alejado de lo que se denomina poesía o prosa formalmente.

Quizá deba buscar los antecedentes cuando Marian me comentó que no se sentía demasiado cómoda con la prosa que escribía, y que sin embargo tenía muchas ganas de escribir algún relato o cuento. Nos encontrábamos en una tasca de vinos en Barcelona, allí por el casco antiguo y entre queso, jamón y vino, empezamos un experimento por pura diversión que consistía en convertir unos versos de Marian, en un relato corto. Nos reímos, bebimos, comimos, bebimos, creamos, bebimos … y no recuerdo mucho más.

Tiempo después, recobramos ese mismo experimento y empezamos a escribir unos cuantos versos a cuatro manos. Sin darnos cuenta, emprendimos un viaje inconsciente en el que después de cenar, recitábamos poemas de autores que nos gustaban o algunos propios, veíamos películas, escuchábamos música y sobre todo escribíamos. De todo ese material disperso y bastante caótico, empezó a nacer el caldo de cultivo del particular mundo que terminaría por llamarse “Comiendo Pelos como Herejía poética”.
A mi particularmente, siempre me ha gustado trabajar con el material sacado del inconsciente, accediendo a él mediante sueños, meditación o “sustancias” que favorezcan el llamémosle “contacto”, y más tarde trabajar todo esto mediante “cut up”, escritura automática etc …
Marian en cambio, ataca su trabajo de una forma mucho más racional, con su libreta en ristre, apunta absolutamente cualquier frase que le parece ingeniosa, para después desgranarla y digerirla en su particular taller literario. El resultado de nuestras sesiones, fue un compendio de ambos métodos. Podríamos decir que sistematizamos el caos.
A mediados de 2007 el proyecto ya tenía nombre, y un tono oscuro y existencial muy marcado. En ese punto, empezamos a pensar qué haríamos con esos versos, cómo lo publicaríamos o cómo íbamos a parir aquel engendro. Pensamos en sacarlo a la luz mediante las nuevas tecnologías, pero también en publicar un libro de forma más tradicional si encontrábamos a alguien suficientemente perturbado como para acceder a ello. Nuestro hombre era José María Pinilla, poeta y editor que lleva años metiendo caña con una poesía arquitectónica increíblemente bien articulada, cuya amistad con Marian se remontaba años atrás con la fundación del grupo de poetas “Laie”.
Nuestros temores se fundaban en si José María accedería a publicar a nuestro monstruo y en si encontraría apropiado aquel experimento poético para su editorial. Todo hay que decirlo, José María cuida al milímetro sus ediciones, las mima como si se tratara de sus propios textos. Así que temíamos que si no le apetecía el proyecto, no lo aceptaría.
Para nuestra sorpresa José María se mostró encantado, nos profesó en todo momento un delicado afecto, podríamos decir que nos mimó como a los mismos libros que publica en su editorial Atenas.
La dedicación del libro fue tarea facil. Roberto Cantele es un poeta chileno con una voz oscura y desesperada que sin embargo suda sensibilidad por todos sus versos. El mismo día en que Marian me leyó sus poemas, me enamoré perdidamente de su trabajo (poco sabía yo que algún tiempo después lo terminaría considerando un amigo). Marian llevaba tiempo manteniendo con él una relación poética a distancia, pero no por eso menos intensa. Pensamos, por nuestra afinidad con sus textos y con su persona (dotada con un corazón más grande que todo Chile) que si alguien conectaría completamente con los entresijos oscuros del texto, éste sería Roberto.
Con el libro casi empaquetado, pensamos en un prólogo, o mejor dicho en un prologuista. Y ahí apareció Andreu Navarra, con el que me une una profunda amistad de hace años, borracheras filosóficas y un grupo de música, entre otras miles de cosas. Andreu es un tipo brillante, un escritor honrado, y en estos tiempos en que la “popularidad” parece ser el único caramelo deseable, esto se torna una virtud inestimable. Participa en innumerables publicaciones en la red y en papel, esparciendo su sapiencia de filólogo, y ha publicado poemários y cuentos en diversos formatos y editoriales. Estos últimos, deliciosamente perversos, de los que no te dejan indiferente vamos. Como decía, nos une también un grupo de música, Entropia. En él, toca la batería y yo la guitarra junto a nuestro amigo Karles Albert (Selrak Trebla) que toca el bajo.
Le propuse hacer el prólogo una tarde en el ensayo, lo primero fue partirse el culo claro, pero luego frunció las cejas y se puso a calcular. Todos vamos faltos de tiempo, así que hay que calcular, siempre calcular. Aceptó sonriendo y le pasamos el libro. El resultado fue esa bomba de mano que hace de prólogo a Comiendo pelos como herejía poética y por la que le estaremos siempre agradecidos.

éxodo:

Aquí os dejo una lista de enlaces donde encotrareis información adicional, reseñas, críticas etc …

Poetas de Hoy (información y extractos)

Revista Letras (comentario del editor José María Pinilla)

Asociación Cultural Myrtos (reseña del poeta Chileno Roberto Cantele Cabré)

Academia de Chimpancés (con peluca) (reseña)

Domicilio de Nadie (publicidad)

Región Despoblada (publicidad)

Conviviendo con el Caos (prólogo de Andreu Navarra)

Shwoong-Reseñas de libros (reseña del poeta Chileno Roberto Cantele Cabré)

Revista Letras (entrevista a Marian Raméntol y Cesc Fortuny)

El Libre Pensador (reseña del editor José María Pinilla y entrevista a Marian Raméntol y Cesc Fortuny)

Poéticas para Afinidades (reseña de Beatriz Pérez Sanchez y prólogo de Andreu Navarra Ordoño)

presentación:

cartell-comiendo1

bautismo:

El 27 de enero, con la sala Maria Aurelia Capmany del centre cívic Pati Llimona, sólidamente adornada con más de cien personas. Se celebró la presentación en sociedad de “Comiendo Pelos como Herejía Poética”.

Abrió el acto el presidente del MUPOCAT, entidad que apadrinño el acto, Eudald Escala, dando la bienvenida al numeroso público asistente, y presentado al primer invitado. Andreu Navarra, que como prologuista, se encargó de mostrar su particular visión del texto, así como sus vinculaciones con el mismo y con los autores. Como amigo, como filólogo, y también como poeta, expuso su visión de lo que en síntesis, y segúl él, es un texto que habla de lo que ocurre tras el desastre, y que no representa la destrucción misma, sino lo que queda tras la explosión de la bomba.

El siguiente acontecimiento, vino a cargo de Inma y Virginia, Metal Oriental, que nos deleitaron con su particular visión de la danza, así como con su libre interpretación del poema presentado, con música del recientemente aparecido “La Puerta del Hades” del grupo de ritual/drone O.D.I., en el que comparto participación con Marian Raméntol. No podremos agradecer nunca lo suficiente, el maravilloso espectáculo que nos brindaron, repleto de sensibilidad y de violencia poética, donde recitaron incluso algunos fragmentos, mientras bailaban contorneándose en el escenario. Resulta una experiencia maravillosa para un autor, ver que su texto toma forma de baile, que tiene una forma que va más allá de la del texto mismo, y que su música es tan bien acomodada con unos movimientos tan delicados.

Podeis escuchar o descargar “La Puerta del Hades” completamente gratis, aquí.

Acto seguido subí al escenário para recitar unos versos del poema, con un montaje sonoro consistente en noise (concretamente Merzbow), free jazz (Ornette Coleman), y cantos tibetanos (de los monjes budistas del templo de Gioto).

Puedes escuchar y descargar mi intervención, así como la de Marian Raméntol, completamente gratis, aquí.

Las amigas de Metall Oriental, siguieron con otro número absolutamente delicioso, esta vez con música de Lorena McKennitt, y de los inclasificables Dead Can Dance.

Le tocó el turno a Marian Raméntol, con su cálida voz y su maravillosa forma de recitar, a la que tuve el privilegio de acompañar con una improvisación de armónica en La menor y con una escala Natural menor.

Puedes escuchar y descargar la intervención de Marian Raméntol, así como la mía, completamente gratis, aquí.

Cerró el acto José María Pinilla, nuestro editor y amigo, que se encargó de dar unas pinceladas sobre su visión del libro, y su manera de entender los vínculos de este poema con el Zen o con los poemas Sufí.

Debemos agradecer muy especialmente a Rodolfo Navarrete y a Aigua María, por su incansable trabajo y su inestimable ayuda, puesto que sin ellos no hubiéramos podido hacer frente a una presentación de estas características.

Y para terminar esta pequeña crónica, puedes escuchar una entrevista a Marian Raméntol y a mi mismo, en Com Radio, en el programa Buda Club, presentado por Jaume Escala, aquí.


3 comentarios to “COMIENDO PELOS COMO HEREJÍA POÉTICA”

  1. Recorrer los caminos de Marian Ramentol lleva irremdiablemente a conocer los de Cesc Fortuny, hoy he parado en el cruce de caminos y me he detenido a mirar. Confieso que me voy impregnada de la fuerza y el empuje con que nos relatas como nació esta obra vuestra. Ese empeño merece todo el éxito que el libro va a tener.
    Te dejo un abrazo.

  2. Bueno, he estado rondando por tus recintos, te sales macho, he pedido tus libros y de Marian a la editorial Atenas, les mande un correo electrónico, a ver lo que me contestan. Seguro que vuestra lectura me abrirá las puertas de la percepción y vomitare algún escrito a vuestra salud. Deseo que tengáis éxito y no dejéis de escribir. Salud y forsa en el canut je je je , abrazos

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